El sábado 23 de marzo la gira de "Berlín", el último trabajo de Hamlet, llegó a Gijón. La sala Acapulco fue la encargada de recibir a la banda y allí estuvo FelipeSM para relatarnos lo que allí aconteció.


¡No os perdáis esta crónica!

 

 

Mucho tiempo había pasado sin pisar la sala Acapulco del Casino de Xixón, un local que otrora se erigía como templo del rock en directo en Asturies y que tras un tiempo de reinado por otras salas en Oviedo parece dispuesto a recuperar su reinado de la mano de FranelRock Producciones.
El caso es que el pasado sábado 23 de marzo la gira de Hamlet presentando su estupendo “Berlín” me pareció motivo suficiente para desplazarme a la sala.

 

Arrancó la velada, sin teloneros, a eso de las 22:20, con mucho calor en el local y el respetable expectante ante la clásica intro “Pulp Fiction” de la banda. Y salió Hamlet a la carga, con Paco Sánchez (originario de la ciudad si mal no recuerdo) a la cabeza y con un cañonazo llamado “Persiste, insiste, repite” como mantra y declaración de intenciones.
En los primeros compases fueron cayendo temas como “Tu Destino”, “Vivir es una Ilusión”, “Denuncio a Dios”, con Molly haciendo agacharse a toda la sala; o “Salvajes” y con ellos fuimos visualizando que Hamlet había venido a Xixón a no hacer prisioneros. La banda se encuentra en un excelente estado de forma y tiene claro cómo aprovecharlo.

 

El sonido de la noche fue bueno, teniendo en cuenta las especiales características de la sala. Me explico, la sala Acapulco no es la sala ideal para el metal, dependiendo de la zona en la que te encuentres el sonido varía totalmente y su forma circular no beneficia mucho a los sonidos que requieren más potencia. Aún así, el trabajo del equipo técnico fue bueno y el sonido no pudo ser excusa para no disfrutar de la banda. Quizás un poco sí lo fue el juego de luces, muy tenue, estática y oscuro, una elección que no comparto, pues nada sería mejor para una banda tan activa como Hamlet que un buen y dinámico juego de luces.

 

Avanzó el concierto con Molly y Luis llevando el peso del grupo. Un peso escénico, pues la base rítmica de Paco y Álvaro es demoledora y esencial en el sonido y sin el trabajo preciso de Ken HC posiblemente Luis no estaría tan cómodo creando junto al frontman la conexión tan especial del grupo con su público. Sí, la citada dupla lleva la carga más visual sobre el escenario, pero Hamlet da en todo momento la sensación de funcionar como un único ente y ese es su gran secreto.

 Más de dos décadas de trayectoria te dejan un montón de cosas en el zurrón y si algo tiene el quinteto madrileño son temas o mejor dicho, himnos. En este aspecto si bien los nuevos temas como “No sé decir Adiós”, “Héroe”, “Cada día un Día Más” o los ya citados fueron aplaudidos y bien recibidos, otros cortes fueron celebrados en cuanto Luis Tárraga lanzaba el riff. Resistirse ante “Limítate”, “Antes y Después” o “Irracional” se antoja imposible si además la banda está siendo un rodillo sobre el escenario.

 

 

Rondarían la veintena de canciones en el set list cuando Molly anunció que la banda se iba. Un Molly muy activo durante todo el concierto y que vocalmente estuvo impecable, quizás abusando en alguna ocasión de efectos en la voz, aunque entraríamos ya en el tema de gustos personales.
A su regreso Hamlet remató el concierto, demostrando un control preciso sobre la configuración del repertorio, al disparar “Imaginé”, “Jodido Facha”, “Habitación 106” y “Egoísmo”. Un broche excelente a una velada sobresaliente.



“Berlín” ha sido una gran noticia, no solo supone uno de los mejores trabajos del grupo si no que nos muestra a los Hamlet más atrevidos, marcando una línea a seguir a los grupos que vienen. Hamlet ha encontrado su senda sonora y ha tenido el valor de pisar a fondo el pedal del acelerador, su apuesta ha sido tan arriesgada como acertada y ahora grupo y público disfrutan cada concierto de ello. Mientras tanto quien quiera sonidos melódicos y delicados, que escuche “indie”.

 

Crónica y fotos: FelipeSMwww.smfelipe.es