
Un año más regresamos a Zamora para disfrutar de nuestro querido Z! Live Rock Fest. Te contamos al detalle cómo se vivió el espectacular arranque del festival de la mano de Headon, Noah Histeria, Serious Black, Evil Invaders, Bury Tomorrow, Emperor, Opeth, Delalma y Dragony.
¿Queréis saber cómo fue la primera jornada del festival? ¡No os perdáis nuestra crónica!
El 11 de junio empezó oficialmente la XI edición de nuestro querido Z! Live, con su ya clásico formato de tres días que se desarrolla en el recinto IFEZA, ya perfectamente organizado y que apenas sufre variación en su distribución de un año para otro. Sigue teniendo las virtudes (amplio, espacio interior, mercadillo, foodtrucks, buenos baños y muy limpios) y las desventajas (mucho polvo, la escasez de sombra en las primeras horas) de siempre.

Los encargados de abrir el festival eran los murcianos Headon, una banda que ya lleva unos cuantos años sacando material muy interesante y postulándose como clara receptora del relevo generacional. Les tocó bailar con la más fea porque su actuación empezaba sólo 15 minutos después de la apertura de puertas. Entre los que pasan por taquilla, acreditaciones, pulseraciones y cacheos, en 15 minutos todavía a poca gente le dio tiempo a entrar. Los que están dentro, se agolpan en las primeras filas en las que llega algo de sombra del escenario, que afortunadamente va aumentando según avanzan las horas.

Headon están soltando singles de su próximo disco y empezaron con uno de ellos, "Memento", seguida de "Sombras" y "Dogma", otra de las nuevas. Su sonido no fue el mejor en todo el concierto, pero la banda le puso muchas ganas y actitud, dando además espectáculo visual al ir ataviados con las ropas de sus videoclips y pintura corporal. Andy Martínez es una bestia y cantó muy bien, brillando especialmente en "Asphyxia", que me encanta, y "Un nuevo sol", arropado también por los guturales de Sergio. Todo iba sobre ruedas hasta que llegó la última canción, su versión de "Fiesta pagana". Y aquí hay varias cosas: la primera, que me parece una banda con material sobrado de calidad como para optar por cerrar con una versión de una canción tan trillada; la segunda, que tiene tantos elementos pregrabados que no la veo interesante para un directo y la tercera, que se les fue el sonido casi por completo, terminando casi a capella. Una pena el final, pero el resto estuvo a la altura del reto. Ojalá verlos cada vez más presentes en festivales y en posiciones más elevadas.

Noah Histeria, a quienes alguien a mi alrededor definió como "estos son de progresivo raro", estrenaron el escenario Copper. Las bandas prog son amadas en su nicho, pero los que no están en él se sienten como un pulpo en un garaje. A mí no me gustó. Noté el show muy falto de ritmo e intensidad, tanto musical como visualmente y creo que no llegaron a conectar con gran parte del público. "Las vidas que no hemos vivido", "Cuerpo", "Bailemos" o "Coloso" fueron algunas que interpretaron. Creo que les hubiera ayudado un poco más de movimiento e interacción con el público, me quedé con la sensación de un paso por el festival un tanto plano y desapercibido.

Serious Black empezó a levantar el festival de forma bastante seria. No los había visto nunca y me esperaba un grupo bastante power, pero realmente no es así y están más cercanos al hard rock y al metal melódico. Se presentaron con un miembro menos y es que su bajista Mario Lochert, al que dedicaron varias veces palabras de apoyo, sufrió un infarto hace unas semanas y estaba recuperándose en Alemania. Disfruté especialmente la primera mitad del set donde sonaron "Rock with us tonight", "Mr Nightmist" o "Metalized". Fueron la única banda del día que se atrevió con una balada, "The story", que me encantó, dedicada a la madre del cantante Nikola, fallecida hace unos meses, un vocalista por cierto que tuvo un desempeño sobresaliente toda la actuación. Como decía, su paso por el Z fue muy acertado, levantaron los ánimos y dieron un concierto muy entretenido.

Los belgas Evil Invaders, una de las últimas incorporaciones al cartel, vinieron a arrasar y vaya si lo consiguieron. Son una de esas bandas jóvenes que practican un estilo old school, en este caso speed metal, y sin duda fueron uno de los ganadores del día. Arrolladores, muy potentes y sin parar quietos ni un segundo en el escenario. Corren, hacen headbanging, ponen caras… Da gusto verlos. Conciertazo. "Hissing in crescendo", "Die for me" o "Raising hell" fueron algunas que entraron al repertorio, sin olvidar ese gran medio tiempo que es "In deepest black". Colocaron el listón muy arriba.

Algunos festivales y especialmente el público joven del metal están girando últimamente hacia el metalcore y Bury Tomorrow representaba la presencia de este movimiento en el cartel. Iba con algún recelo, yo sigo siendo de estilos más clásicos, pero la verdad es que no me disgustaron y dieron un buen concierto. "Choke", "Abandon us", "Black flame" o la final "Death" formaron parte de un repertorio que en global sí se me hizo algo monótono. La banda combina la voz gutural principal de Dani con las voces limpias de Tom Prendergast, también encargado de la electrónica y algo de percusión, pero podrían sacarle más jugo a las dos voces. El vocalista estuvo muy agradecido al público y festival, admitiendo que quizás eran algo diferentes pero animando a todos a disfrutar de la manera que sea. También mandó mensajes de unidad de la comunidad metalera, donde todos son aceptados y estuvo muy acertado manejando al público. Aunque descartó el crowd surfing, sí animó a algunos a subirse a hombros o a saludar al que estaba a tu derecha, lo conocieras o no. Buen paso por el festival.

Uno de los cabezas de cartel del día eran los noruegos Emperor. Pasaron de utilizar la pantalla y colgaron un telón grande detrás de los dos juegos de batería que coronaban el escenario. Lo especial de su show es que contarían con los miembros originales Mortiis y Faust y tocarían por completo el EP "Wrath of the tyrant", aunque antes pasarían por temas como "In the wordless chamber"", "An elegy of Icaros" o "Inno a Satana". Ahora sí, cambio de músicos y tiempo para que "I am the black wizards", "Wrath of the tyrant", "Night of the graveless souls" y "Cosmic keys to my creations & times" cumplieran los sueños de los seguidores más antiguos. Era la primera vez que Emperor hacía este show y en Zamora se vio por primera vez. La formación actual volvió al escenario para despedirse con "Ye Entrancemperium". No puedo decir que disfrutara porque el black metal no me entra, pero está claro que fue un show especial e histórico para muchos.

Y llegamos a Opeth. Mis expectativas eran bajas, la verdad. Hace unos años los vi en un Leyendas y recuerdo aburrirme mortalmente. Volvemos a lo que comenté antes de las bandas de prog y con Opeth especialmente, o los amas o te duermes. Yo soy de los segundos, me volví a aburrir. Contaron con pantallas pequeñas repartidas por el escenario que completaban a la central con visuales muy atractivos, además de luces extra para formar la mayor producción del día y un espectáculo visual muy bueno. El sonido fue muy claro, algo importantísimo en este tipo de bandas y Mikael estuvo muy simpático, contando algunas anécdotas y presentando las canciones. Tiraron de su nuevo disco "The last Will and testament" en "§1" "§7" "§3", pero también hubo antiguas como "Godhead lament" o "To rid the disease". La final, como era esperado, "Deliverance", con la que se despidieron casi un cuarto de hora antes de lo marcado.

El show de Delalma era uno de los grandes atractivos a nivel personal del festival. La banda de Seoane ha entrado en una etapa diferente en este segundo disco, convirtiéndose más en una ópera rock. Sería el primer show de esta etapa, así que había incógnitas por resolver. Con un escenario bastante adornado con un arco, vallas, cruces de cementerio y faroles, la banda comenzó con la impresionante "Compaña", con Ronnie Romero a las voces, que desde el primer momento demostró por qué está donde está, menudo concierto se marcó. Sobresaliente. La pena es que, desde el primer momento, y sin que llegara a arreglarse demasiado después, el sonido fue malo, embarullado, y lastró la actuación. Le seguiría "Néboa", en la que José Andrea, conservador en las partes más agudas, cogería el testigo. Sin ser mala, no fue su mejor interpretación, pero en el resto de los temas estuvo a un nivel mucho más alto y especialmente fino en "La ira del mirlo", con bailarina con fuego incluida, sin duda el punto álgido del show para mí. Además, José llena el escenario como nadie, con sus míticos bailes con el pie de micro, movimientos e interpretaciones a nivel corporal.

Ronnie Romero cantaría en solitario "Voy muriendo" y, del primer disco, "Mañana vuelve a oscurecer", en la que sí se echó en falta esa agresividad que le daba Ramón, mientras que "El mirlo" la interpretaría José Andrea, acordándose y mandando respetos a Lage. La sorpresa llegó en "Delalma a través", en la que Andy Martínez hizo las partes que grabó Tete Novoa. El final lo marcaron "Cosas por decir", con Jose y Ronnie, y "Cárcel de cristal", con los tres vocalistas repartiéndose la tarea. Buen show de Delalma que, aunque algo deslucido por el sonido, es un correcto paso inicial.

Ya a horas tardías Dragony cerraría la primera jornada con su propuesta powermetalera. Con un escenario completamente vacío de elementos decorativos, salieron con "Twilight of the gods", "Gods of war" y "Lords of the Hunt". La banda tiene dos voces, una masculina y otra femenina pero no llevaban bajista. No vi su concierto completo, porque a pesar de tener dos frontman/woman no estaban dando un gran espectáculo, muy necesario a horas ya de madrugada, y de hecho la cara del batería denotaba más aburrimiento que otra cosa, no así la del resto del grupo. Así que marché a descansar y coger fuerzas para el viernes.
Crónica: Luis Martín
Fotos: Fran Cea & Javier Bragado, cedidas por Z! Live Rock
